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martes, 10 de noviembre de 2009

DEMOCRACIA: FICCIÓN SEDUCTORA

Sartori, a través de una detallada explicación, facilita valorar la transformación que sufren las palabras en su significado a nivel histórico. Es por esta misma razón que el significado actual de democracia se aleja de su acepción griega, y su aproximación actual a la referencia de un pueblo que se autogobierna difiere mucho de ser una realidad.

Lo mismo ocurre con otros términos que involucran la realidad propuesta por el concepto de democracia. Es importante percatarse de que “democracia” como término del lenguaje, ha sufrido y sufrirá permanentes cambios en su definición, acorde o no con las diferentes posiciones en torno a ella. En cambio, otros términos en el tiempo adquieren solidez y la historia fortalece su definición, lo que por supuesto no ocurre con “democracia” desde su definición primera, a lo que Sartori hace mención como “fracasos históricos reiterados de autogobierno”.

Democracia es la respuesta a un gobierno sin opresión y se sostiene que esta democracia debe ser la “democracia liberal”, la que es posible en el mundo actual. Es necesario entonces, olvidarnos de debatir sobre lo que fue democracia, sino de lo que puede ser y debe ser para el mundo de hoy.

Si deseamos fundamentar el concepto, estos fundamentos serían de orden moral, lo que hace posible que en un sistema democrático haya elecciones libres y públicas, no decisiones secretas. Será correcta la aplicación del término a la democracia que pueda practicarse con éxito y que funcione como sistema político continuamente, mientras será incorrecta su aplicación a aquella cuya práctica trastoca o pervierte los ideales que profesa y cuyos logros son muy diferentes de los propósitos que persigue.

Si los sistemas políticos tienen o no fundamentos, Sartori afirma que ningún cuerpo político se es dado, éste se construye a partir de principios activos que rigen su funcionamiento y soluciona sus conflictos. Estos fundamentos se basan en los valores que profesan y que se pretenden hacer realidad, valores que para concretarse deben ser deseados y amados, creerse firmemente en ellos. Muy contrario a los principios que rigen los procesos en sí, como por ejemplo: para un sistema democrático, el principio de la mayoría, el pueblo tiene la razón; y para un sistema autocrático, el gobernante siempre tiene la razón.

Cabe preguntarse entonces: Para que “democracia” en su definición posible y actual pueda concretarse, ¿es necesario el conocimiento previo de los valores que la hacen posible?. Si ésto fuera así, entonces deberíamos enfocarnos en promover esos valores a través de los medios de comunicación, así como también permitir la formación de nuestros ciudadanos con estos valores, por supuesto bajo el cuidado de formadores que crean en estos valores más allá de sus afanes económicos. Debemos admitir que los “valores democráticos” son eso, valores, que no pueden concebirse solos en el imaginario colectivo, sino es proyectado directamente por individuos que ya tienen estos valores incorporados y que son “líderes de opinión”. Solo así se podría plasmar una realidad democrática.

A mi pensar particular, nuestra realidad es lamentable, ya que no ofrece tales líderes, por lo cual participo de que vivimos en una sociedad cuyo mayor problema son los valores, valores en los que alguna vez nuestra sociedad quiso creer y que ya no cree, esa llamada “crisis de valores” que muchos aseguran y con la que concuerdo.

Según Sartori, es entonces solo cuestión de “preferencia”, la razón por la cual escogemos un sistema político a diferencia del otro, a través de la comparación que podemos establecer entre uno y otro. Sería sencillo elegir entre un sistema democrático y un sistema autocrático, si se conocieran ambas a cabalidad, si se hubiera vivido en ambos en algún momento. He aquí un gran problema, en nuestro país se conoce poco de los procesos democráticos, inclusive el concepto de democracia es ajena a la mayoría. Mayoría conformada por las poblaciones de nuestras regiones. Su realidad no se acerca ni a la definición inicial de democracia ni a lo que podría ser, ya que esta realidad provinciana o regional es totalmente autocrática y “el pueblo lo prefiere así”, porque a este sistema está acostumbrado. Lo nuevo, que vendría a ser “lo democrático”, les asusta de tal modo que les hace sentir total inseguridad y pavor. Lo desconocido atemoriza. ¿Cómo acceder a la posibilidad de elegir entre uno y otro?.

Por otra parte, está el hecho de seguir a la gran mayoría cuando se forma la opinión pública, encabezada por líderes a los cuales no podríamos llamar precisamente “democráticos”, pero que si tienen seguidores y conforman esa gran mayoría social que les otorga poder. Estos líderes a modo de “caudillos” son los favoritos de nuestra realidad social.

Este fenómeno al cual denominó Elisabeth Nolle-Neumann “La espiral del silencio” explicaría el cómo se forma el consenso de las grandes mayorías, siendo que estas mayorías están conformadas por personas que temen el asilamiento y a manifestar sus opiniones personales, a fin de evitar la sanción y el castigo. De tal modo, que si alguna opinión no llegó al debate público, ¿a quién culpamos por ello?.

¿Será que educamos seres incapaces para no expresarse en nuestra sociedad?, ¿no es función de los medios de comunicación promover la participación de los individuos que conforman nuestra sociedad?. Son preguntas que conllevan otras, ¿los medios están democratizados?, ¿el canal del estado, canal 7, promueve la participación directa de los diferentes grupos sociales que nos conforma como país, a fin de que figure luego en la agenda de asuntos por tratar de parte del gobierno?.

Sartori basa la elección de lo más preferible en dos argumentaciones: la primera, se prefiere que exista y no su ausencia; la segunda, es un bien que antecede y permite el bienestar que se busca. Entonces, ciertamente podríamos escoger el sistema democrático, pero ¿por qué no funciona en nuestro país?. No hay bases sólidas, mucho menos bases históricas, ni fundamentos morales. Hay una suerte de situaciones, en especial que vienen del pasado, que nuestros intelectuales se empeñan en no ver y menos aún en encarar.

BIBLIOGRAFÍA

Sartori, G. (1988). Capitulo IX. ¿Qué es la Democracia?. Definición, Prueba y Preferencia. En: Teoría de la Democracia. Los problemas clásicos.

7 comentarios:

c. Manuel Salvador Cama Sotelo dijo...

Demicracia es "Gobierno del pueblo", en sí es un ideal, pero no existe la democracia, tal como reza su significado. Nuestras vidas individuales e institucionales están regidas por ideales y principios. No hay una sóla democracia en el mundo que se jacte de haber logrado la justicia social, la libertad de todos. Sin embargo en los países bajos se ha logrado sistemas de gobierno muy cercanos al ideal democrático. Cuestiones que están intrínsecamente ligadas a la naturaleza humana.
Bueno tu artículo.
Un abrazo,

bluemax maxblue dijo...

Ta, bien . Na mas sigue escribiendo . ANONIMO 7

Daniel J. Santome H. dijo...

La democracia como concepto ha ido adoptando un sentido de ficción debido a que las instituciones que tienen la función de respaldarla, están carcomidas por la corrupción.

La democracia a pasado a ser un mito para unos y una fe para otros. En el Perú, Manuel A. Odría decia: La democracia no se come", "la democracia muere en las urnas"; palabras que encierran nuestra lamentable realidad política. En cada elección "democrática" no hacemos sino elegir un dictador.

El problema de la corrupción en el Perú no pudo ser superada por la independencia, por el contrario, la reafirmó y fortaleció. Las oligarquias regionales impidieron el desarrollo del espíritu nacional y permitieron la aparición de los caudillos.

La base de la democracia es la gobernabilidad y no puede haber gobernabilidad si no se consiguen definir los intereses nacionales y con ello encaminarnos al desarrollo. La democracia no ews inclusión, la democracia es integración.

Muy bueno el artículo
atentamente,

Soc. Daniel J. Santome H.

Verónica Cuchillo Paulo dijo...

Muy de acuerdo contigo Manuel, es un ideal que algún día alcanzaremos para una realidad como la nuestra. Perú dista mucho de ser un país consciente de su propia realidad. Mientras más hablemos de ello, más nos esforzaremos en actuar adecuadamente conforme a este ideal.
Saludos,

Verónica Cuchillo Paulo dijo...

Mi estimado bluemax maxblue, tan conocido como "Anónimo 7":

Me agradó leer el artículo sobre Charly García. Claro que disfruto de Charly, tanto como de Mercedes Sosa.

Como tú, muchos compartimos el deseo de escribir... solo que algunas veces no hallamos el espacio ni el tiempo necesario para compartirlo con
otros comunicadores.

Por ello, gracias a todos aquellos que compartieron conmigo sus
artículos, he dispuesto publicarlos en un espacio que sea para todos. De esta forma, podremos darnos a conocer, ya que la mayor parte del
tiempo o andamos en bus o en el trabajo.

Nos mantenemos en contacto.

Un abrazo,

Verónica Cuchillo Paulo dijo...

Estimado Daniel J. Santome:

Gracias por tus valiosos aportes. Ciertamente, términos como "corrupción", "intereses nacionales", "gobernabilidad", "integración", "espíritu nacional" y otros, son conceptos que todo peruano debe comprender y manejar con certeza, lo cual no ocurre. Comparto contigo esta preoupación por aclarar el tema.
Hacer algo bueno por nuestro país, es hacerlo por nosotros mismos.
Gusto en conocerte y bienvenidos sean tus comentarios.

Francisco Eduardo Rodriguez Robles dijo...

Muy buena columna, estimada Verónica del cual te felicito y me he permitido tomar un estracto hacia mi cotidiana columna en "Expresión" del día 13 de noviembre de 2009, que como comunicadores sociales vertimos a nuestra sociedad en vías de desarrollo y en pro de fomentar o rescatar los VALORES que se van lavando a trave´s de la creciente y maldita corrupción. Muchas gracias.

Paco Rodríguez R.
Periodista