
En “El Príncipe” de Maquiavelo se destaca la tesis de que la Historia nos enseña mucho más que lo que otorga la imaginación, pues al mostrarnos hechos reales, de ella podemos obtener consejos basados en la realidad para que éstas sean útiles. Es entonces necesario partir de lo que existe y ha existido, no de lo que pudiera existir.
La argumentación mostrada en la obra de Maquiavelo es sistemática, dándonos a conocer los pormenores relativos al señorío que se manifiestan en Repúblicas o Principados, y es en éstos donde infiere su análisis. Tres aspectos serán tratados fundamentalmente: los tipos de Principados y cómo se adquieren, el Gobierno de los Principados y la milicia, y los deberes del Príncipe. Considero esta tesis como central, siendo las siguientes a las que he de hacer mención como secundarias: La armonía política depende del brazo de un buen príncipe; el fin justifica los medios si se pretende el bienestar social; existió, existe y existirá una doble moral en el mundo económico, político y social.

En “El Leviatán” de Hobbes tenemos la tesis central del contrato social, la necesidad de un pacto que garantice el beneficio mutuo. Y tomo de esta obra como ideas secundarias las siguientes: El hombre busca vivir en sociedad, siendo ésta una dura y pesada carga, por hallar seguridad, un precio que el hombre tiene que pagar debido a su debilidad. Se afirma que “El hombre es un lobo para el hombre”. El hombre es contemplado por Hobbes como un individuo maligno, que estando aislado es frágil y vulnerable, y por lo tanto, su fuerza solo puede provenir de la asociación. Sólo unidos surge la fuerza, con la particularidad de que el otro representa siempre un peligro potencial del que debemos protegernos. Por eso, el individuo delega parte de sus derechos y libertades, para que el nuevo cuerpo surgido de la asociación, el Estado o Leviatán, le garantice la seguridad requerida. Lo que controla la vida humana no es un fin, sino una causa, el mecanismo psicológico del animal humano. Los dos principios de la naturaleza humana: el deseo y la razón.
Respecto al rigor científico de la obra “El Príncipe” de Maquiavelo, éste podría sustentarse en la historia, dado que no hay ciencia que no se base en la experiencia; sin embargo, dado que es un mensaje con la finalidad de agradar a un príncipe, éste podría ser cuestionado desde esa perspectiva. En cuanto a Hobbes y su obra “El Leviatán”, éste es más racional en sus afirmaciones basándose en supuestos psicológicos que hoy pueden ser claramente comprobables con la psicología. Pero he aquí otra contrariedad, ya que la época en la que esta obra es escrita supone un mensaje de sumisión al hombre en general. Por lo tanto, ambas obras como aportes a la comprensión del mundo político y al mundo del hombre social en general son valiosas y alentadoras; pero vistas como mensaje, ambas obras corresponden a un propósito propio del tiempo y del autor de las mismas.


Sobre la persistencia en la actualidad del pensamiento y la propuesta política de ambos autores, debo referir que ambas obras otorgan grandes alcances y por ello pueden considerarse de aplicación actual en todos los asuntos que corresponden al estado como tal. A lo largo del tiempo, desde que éstas han sido creadas por éstos dos estudiosos políticos, Maquiavelo y Hobbes, se han tomado en cuenta para comprender la realidad política, social y económica que nos rodea, de tal forma, que sus pensamientos persistirán como lo han venido haciendo hasta ahora, pese a las controversias que seguramente continuarán despertando en torno a la moral, donde ambos hombres parecen dejar por completo de lado, para sojuzgar la realidad al uso completo y total de la razón, lo que puede ser plausible desde un modo práctico, pero irreconciliable desde un punto de vista religioso.
1 comentario:
Hola Carolus, ví tu página. Percibo tu hondo interés por explorar el por qué de ciertas circunstancias cotidianas y creo que las juzgas hábilmente, aunque no concuerde muchas veces con tu posición. Sigue adelante, tarde o temprano hallarás las respuestas que buscas.
Publicar un comentario